Por Equipo Social Snack
Volver al trazo
Con el avance de la historia, las formas de comunicación escritas se fueron modificando cada vez más, automatizando procesos, estandarizando tipografías, estilos… y quitándole el sentimiento y la armonía a la mano guiando a la tinta. Las hermosas palabras que brotaban del autor muchas veces se encontraban mediadas por la máquina.
Del lado del arte, esto no es muy diferente: las sofisticadas técnicas de digitalización alejan cada vez más al artista del pincel y la tinta, convirtiendo el trazo cargado de sensibilidad, curvas e imperfecciones en frías vectorizaciones perfectas.
La vuelta al trazo es un elemento esencial a la hora de buscar la inspiración. La hoja en blanco que a simple vista parece no tener escondites secretos, se convierte en el mapa del tesoro más preciado, siendo el lápiz su brújula.
Digámosle sí a las tachaduras, a las líneas desparejas y las variaciones en la intensidad con la que el grafito se funde en el papel: el trazo no es más que el producto de este instante de comunión entre uno y sus ideas.



























