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Publicado el 30 de noviembre de 2010
Por Equipo Social Snack

Volver al trazo

Con el avance de la historia, las formas de comunicación escritas se fueron modificando cada vez más, automatizando procesos, estandarizando tipografías, estilos… y quitándole el sentimiento y la armonía a la mano guiando a la tinta. Las hermosas palabras que brotaban del autor muchas veces se encontraban mediadas por la máquina.

Del lado del arte, esto no es muy diferente: las sofisticadas técnicas de digitalización alejan cada vez más al artista del pincel y la tinta, convirtiendo el trazo cargado de sensibilidad, curvas e imperfecciones en frías vectorizaciones perfectas.

La vuelta al trazo es un elemento esencial a la hora de buscar la inspiración. La hoja en blanco que a simple vista parece no tener escondites secretos, se convierte en el mapa del tesoro más preciado, siendo el lápiz su brújula.

Digámosle sí a las tachaduras, a las líneas desparejas y las variaciones en la intensidad con la que el grafito se funde en el papel: el trazo no es más que el producto de este instante de comunión entre uno y sus ideas.

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