Si la pruebas cuando ya pasó su momento, también descubrirás un sabor desagradable. En cambio, si le das un mordisco en el momento exacto, será la comida más rica que tengas en el día.

En algunos casos es fácil saber cuándo una fruta está madura. Pero a veces las apariencias engañan y te puedes llevar una desagradable sorpresa. Si eres parte de un proyecto, en cambio, debes saber si está en el tiempo correcto o no.

Hay dos relojes a los que debes mirar a la hora de llevar adelante una tarea como ésta. Uno es el reloj interno del proyecto, el que te indica si ya puedes dar por finalizado el trabajo, si las metas con las que habías comenzado ya están cumplidas. El líder del proyecto es quien debe indicar cuándo está finalizado.

El otro reloj es externo y está vinculado con el timing de tu proyecto, con su pertinencia en el medio en que va a ser presentado. Hay veces que un buen y sólido proyecto se adelanta tanto que termina fracasando porque no están dadas las condiciones para su correcta recepción.

Conocer el momento exacto para finalizar un proyecto y hacer que vea la luz es una cuestión de análisis y de intuición. A veces hay que esperar a que otros den sus primeros pasos para allanar el camino; en otros casos, debes animarte a ser la vanguardia.

No hay fórmulas infalibles para saber cuándo están dadas las condiciones para llevar adelante una idea y presentarla a los demás. Debes estar atento al mundo que te rodea, a tus colegas y a tu competencia, pero la última palabra la tendrá tu intuición.